Vaivén en el Calatrava a última hora (Fujifilm X100F)
Está claro que este edificio cada día es menos blanco y más gris, tirando a negro, y no sólo por la suciedad que presenta lejos ya de su resplandeciente estreno, sino por su vaivén de gente cada día más a cuentagotas y su incierto futuro, signo claro de lo que nos rodea en esta Asturias que cada día tiene menos paraíso. Lo que antes fuera un centro de juego y deporte con su Real Oviedo en lo más alto, pasó a ser un símbolo del capitalismo que trata de engullirnos para después, quién sabe, si convertirse en un símbolo más de esta región que muere poco a poco pero sin detenerse.


